martes, 5 de diciembre de 2017

En tu memoria

  Todos los años en este día, en tu memoria, te escribo.... este año han pasado tantas cosas que no encontraba las palabras. Entonces mis hijos me preguntaron porqué, cual era el sentido. El sentido es no olvidar, nunca, jamas olvidar...mantener la memoria activa. Porque si tu recuerdo se pierde, si se diluye en el tiempo, en el olvido, entonces ellos habrán ganado, te habrán desaparecido para siempre de nuestras vidas, de nuestra historia, de nuestra memoria... 
  Todos los años en este día, en tu memoria, te escribo... pero cada año, cada día hablo de ti, relato tu historia, nuestra historia, para que mis hijos y los suyos y todas las generaciones que los sigan te recuerden, así como yo recuerdo al primer Saibene que pisó esta tierra.
   Se supone que aprendemos de nuestros errores y quienes nos siguen aprenden de nuestra historia para no repetirlos; ignorar nuestros errores nos condena a repetirlos, por eso pedimos memoria y reconocimiento.

MARÍA SILVINA SAIBENE

miércoles, 10 de mayo de 2017

Hoy Ricardo cumpliría 62 años, pero no esta con nosotros....Lo secuestraron, torturaron y asesinaron hace casi 42 años. La persona que ordenó su secuestro, tortura y asesinato, Luciano Benjamin Menendez (a secas, sin rango militar, porque no lo merece, porque gozaba de esa posición) está tranquilo en su casa, gozando de los beneficios de la prisión domiciliaria por la edad. Pero gracias a la presión popular (no a los legisladores que sólo actuaron cuidando sus propios intereses) los malditos que ejecutaron estas ordenes no podrán salir.
A los 20 años leí las declaraciones que hizo Graciela Geuna desde Ginebra, fue terrible, abrumador, doloroso, pero nada lo fue tanto como el día que, parados delante del juez (después que aparecieron sus restos) lo escuchamos describir lo últimos días de Ricardo y de sus compañeros.
Me indigna a veces la ignorancia de cierta gente, que duda sobre el número de desaparecidos,que justifica a los represores... Viven en su cómoda burbuja de estupidez. No vale la pena indignarse, no voy darles ese beneficio.
Me duele el dolor de mi padre y de mis abuelos, el nuestro, me duele mi infancia y la de mis hermanos. Me duele Ricardo. Nunca va a ser un recuerdo gozoso, siempre será bronca, tristeza, muerte... ¿Y nos piden olvido y perdón? ¿olvido y perdón????? NUNCA. NUNCA, NUNCA

jueves, 23 de marzo de 2017

NUESTROS ZAPATOS....

He buscado palabras en cada rincón de mi mente y de mi corazón, pero hoy no las encuentro, no sé si las tengo…
El recuerdo de este día, símbolo de hechos trágicos en nuestra historia, permanece inalterable para las víctimas y familiares de las víctimas de la dictadura. Pero su significado fue diluyéndose para muchos argentinos…
A lo largo de los años ciertas palabras, ciertas frases, ciertos hechos fueron muchas veces utilizados con fines políticos, corruptos u egoístas, quedando sucios y mancillados, vulgarizando su sentido de tal modo que lejos de ser reconocidos nos sentimos señalados.
He reclamado, pedido… suplicado por el entendimiento ajeno, por su comprensión y no voy a darme por vencida. Quizá no hoy, no mañana, tampoco pasado, pero un día van a comprender:
Ricardo, un joven de 20 años, hijo, hermano, tio, fue secuestrado en la vía pública, ilegalmente detenido, metódica y salvajemente torturado, asesinado, quemado, enterrado como basura, exhumado, trasladado, escondido, arrojado como deshecho, abandonado, proscripto… pero NUNCA OLVIDADO.

ESTOS SON NUESTROS ZAPATOS, ¿SERÍAN CAPACES DE PROBARLOS Y SENTIRLOS AL MENOS UN INSTANTE?

lunes, 5 de diciembre de 2016

TU PRESENCIA EN NUESTRAS VIDAS

Ricardo nació el 11 de mayo de 1955, segundo hijo de la pareja (tercero, si contamos la nena fallecida) y único hermano de Omar; fue un hermano deseado, esperado, amado casi desde el momento de su anunciamiento. Omar, según sus propias palabras, se había sentido solo antes de su llegada. Era la luz de sus ojos, lo mismo el para su hermano, tanto, que más tarde le reprocharían que Ricardo hubiera seguido cada uno de sus pasos: el club de sus amores, la carrera universitaria, la afinidad política… Atractivo, inteligente, simpático, como lo describirían sus amigos y familiares.
El 06 de diciembre de 1975 fue visto por última vez, junto a 3 amigos, en el parque Sarmiento, en la ciudad de Córdoba. El testimonio de los testigos, la época convulsionada sólo indicaba una razón para su desaparición, que después sería confirmada: RICARDO HABIA DESAPARECIDO, LO HABÍAN CHUPADO.
Y….. podría seguir relatando los hechos con esa fría e impersonal cadencia….  Pero sólo quienes han perdido de esta forma, quienes se han encontrado tan al borde de la locura y la desesperación podrán entender el dolor de mi padre, de Omar. Podría explicarles lo difícil, lo vergonzoso que es no entender, que es guardar rencor o tener celos de un desaparecido. Lo doloroso es que ver llorar a un padre, sentir que se le desgarra el alma. Crecer y darte cuenta, avergonzarte aún más por lo que sentiste. Ver a tu padre enfrentarse a la muerte y sólo temer por el olvido, no de él, de su hermano: “…no dejen de buscarlo cuando yo no esté”.
No busco su compasión, ni sus lágrimas, ni su memoria. Yo tengo las mías, Ricardo tiene las nuestras, al igual que Lila, Alfredo, Agustín. Contamos nuestra historia, porque ellos no pudieron contar la suya, porque llamarnos a silencio es darles silencio, acallar su valor, su razón, negar sus vidas…


TU PRESENCIA, RICARDO, EN NUESTRAS VIDAS, EN NUESTROS CORAZONES, CADA DÍA, COMO SIEMPRE...
, COMO SIEMPRE…

viernes, 21 de octubre de 2016

  Discutiendo sobre la película "La noche de los lápices" una de las compañeras de mi hija le dijo que ella no sabía lo que era el dolor, que el tener un tío abuelo desaparecido no hacía que supiera sobre la dictadura o sobre el dolor que sus victimas habían sentido. Esta niña de 16 años no puede estar mas equivocada. El dolor por nuestros familiares desaparecidos se convirtió en un marcador genético, uno que heredamos de nuestros padres, y pasamos a nuestros hijos. 
  Yo no estaba el día que nació mi tío Ricardo, sin embargo sé que estaba haciendo mi padre, su hermano, ese día, sé que ropita tenía Ricardo la primera vez que lo vio... Yo no estaba el día que Ricardo desapareció, pero sé donde estaban mis padres y mis abuelos en el momento en que les avisaron, y como se sintieron. Sé cuanto mi padre lo lloró, sé cuanto lo busco y como afectó eso su vida, su matrimonio, nuestra infancia.
  Las lágrimas que lloró nuestra familia por la ausencia de Ricardo, las nuestras, durante una infancia marcada, fueron absorbidas por nuestra piel, los recuerdos se implantaron en nuestra memoria genética... y la historia de Ricardo, no sólo la que sentimos en nuestra carne, sino la que buscamos, aprendimos y tratamos de comprender, se infiltró en nuestra sangre, para que nunca, nunca, nunca pueda ser olvidado, para que nunca esté solo, para que su vida no se haya ido en vano, y para que nosotros, y nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, y todos nuestros descendientes nunca olviden.... 
  Mi hija sabe lo que es el dolor, no lo ha sentido en su carne o en su corazón, pero sabe.
María Silvina SAIBENE

lunes, 2 de mayo de 2016

La Justicia, aunque tarde, siempre llega

Los jueces que entregaron bebes Luis María Vera Candioti fue condenado en Santa Fe a 15 años de prisión. Fue encontrado culpable de “retener y ocultar” a Paula Cortassa/María Carolina Guallane, “alterar y suprimir su estado civil” y “prevaricato”.

martes, 19 de abril de 2016

Me haces tanta falta


Yo sé que a la gente les cuesta entendernos..
Yo sé que la gente cree que es una cuestión de política,
de números, de posición, de ideas....
Yo sé que a la gente le cuesta sentir como sentimos,
ponerse en nuestro lugar,
darse cuenta de que lo perdimos....

Nunca dejamos de pensar, de sentir...
tu ausencia marcó nuestra infancia, adolescencia,
 y cada segundo de nuestras vidas...

Me haces tanta falta...
Hoy te necesito tanto...

Quizá en mi ignorancia te idealizo,
quizá en mi angustia te idolatro,
nadie nunca va a saber como hubiera sido,
si hoy hubieras podido acompañarme y comprenderme.
Esa posibilidad nos fue robada...

Nadie nunca va a saber como hubiera sido.
Pero hoy...
Me haces tanta falta.



María Silvina SAIBENE